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El portal de Almarail (Soria)

Pregón de fiestas 2011

 

Teresa Las Heras Abad, 5 de Agosto de 2011

 

 

Queridos almarailenses

de cuna o de corazón.

Para todos vosotros

va este pregón.

En día tan especial

de corazón agradezco

el privilegio, el honor,

de subir a este balcón:

sus cimientos, fragua y horno

con aroma de buen pan

y de roscas sanjuaneras

en la fiesta del lugar.
También fue balcón de escuela,

alimento cultural.

No pudo ser el balcón

donde se asomara Julia

con la emoción de la edad.

Hoy, es el balcón del pueblo

para proclamar la fiesta

de la Virgen y San Juan.


Pregonera emocionada

y con pátina de edad

caeré en la tentación

de volver la vista atrás

dedicando este pregón

a otros tiempos y personas

que habitan en mi memoria

con gran fuerza y claridad.

Ancianos de mi niñez.
Mujeres todas de negro

con saya y con delantal

con su chambra y su pañuelo;
las manos y el rostro al viento.

Hombres hondos y curtidos

por el aire y por el sol

por la tierra y su labor.

Aquella generación

de profundos sentimientos,

guardados con gran tesón,

me enseñaron a escuchar

con ojos de observador,

ayudándome en su día

a entender y comprender

a quien hablar no podía.
Tiempos de casas austeras

de calzadas a la entrada

como felpudos de piedra,

de cortinas de sisal

guiñando al sol en las puertas.

De espetera en las cocinas

tinajas y cantareras,

de calderas y de trébedes

y de arcas en las despensas.
Tiempos de mozos y mozas

en familias bien pobladas

de festejo y alegría,

de peinazgos y de albadas.

De fuente al atardecer;

cántaros de piedra negra

con rodete a la cabeza

subiendo y bajando cuestas.
De coladas en el río

y de trillos en las eras,

de parvas y de fascales

de carros y de galeras.
De bardas y de corrales,

de pajares y brocheras

de animales en la dehesa

y de arreñal a la vuelta.

De tantas y tantas cosas...

de palabras casi muertas.

Esas personas y tiempos

nos empujaron la puerta

al momento en que vivimos.

¡Gracias! ¡Mereció la pena!


Ahora, estando aquí

es menester que agradezca

mi presencia en este pueblo

desde que yo era pequeña.

A las manos que guiaron

mi infancia en este lugar,

a mis padres, mis abuelos

que seguro hoy me verán.
A todos cuantos me abrieron

sus puertas hasta el hogar

enseñándome su vida

y ofreciéndome amistad.

Lo que me ha dado este pueblo

se lo debo y es mi aval.

En el vientre de mi madre

emigraba de esta tierra

mas mi raíz aquí estaba

y esa raíz aquí está.
La casa de mis abuelos

de mi padre y su gozar

la casa donde él volvía

a cazar, pescar, andar

por la tierra que de niño

era parte de su hogar

y aquella naturaleza

que él amaba de verdad.
Aquí viví lo mejor:

vacaciones, Navidad,

el verano y el calor

y las fiestas de San Juan.

Era la vida de antaño,

un recuerdo medieval.

Aquella escuela viviente

con toda su intensidad

en cada plano topaba

con mi gran curiosidad.
Y en verano... llegó el día

que mi ventura engarzada

con un chico que pescaba

mientras veía pasar

y nuestras vidas siguieron

en un trazo nada más.
La vieja casa se hundió

troceando los adobes.

Su recuerdo perduró

cual cimiento resistente

y otra casa levantó

que guardara para siempre

lo que allí se disfrutó.
Volvimos todos al pueblo

en un nuevo renacer

de esta tierra y de su gente

algunos años después.

Y en ese tiempo feliz

mi padre quiso quedarse

en su pueblo para siempre.
Un cariñoso recuerdo

para aquellos que emigraron

ahogando su corazón

y no supieron volver;

¿por olvido? ¿por dolor?


Mas ¡ya basta de recuerdos!

la fiesta he de pregonar.

Que nadie se sienta solo

pues el pueblo es la morada.

Ya estamos todos aquí

y con luz en cada casa.
El corazón alegremos

y al despuntar la alborada

la música de las calles

resuene ya en nuestras casas.

Que repiquen las campanas

con esa fuerza y llamada

que a todos nos emociona

en tan especial jornada.
Que el pendón, majestuoso,

ondee al viento sus alas

por aquellos que remontan

su esfuerzo cada mañana.
Que los hombres de este pueblo,

porten a hombros o en sus almas

a San Juan, "el precursor",

en recuerdo de otros hombres

que precedieron su hazaña.
Que nuestra Virgen de Duero

con fecundidad de agua

bendiga casas y calles

alzada sobre sus andas

volada por las mujeres

con ilusión renovada.
Qué la música nos cale

inundando el corazón

y nos dejemos llevar

por su compás y su son.
Disfrutemos de la mesa

con el plato y con la charla

pues se degusta mejor

una comida, animada

con la mejor compañía

y bebida moderada.
Que especialmente los niños

disfruten de estas jornadas,

el recuerdo impulsará

su regreso en el mañana.
Que los mayores sepamos

transmitir este legado:

el cariño por el pueblo,

el valor de lo añorado.
Que nos sintamos unidos

por una sola palabra

Almarail "nuestro pueblo"

olvidando simplemente,

lo que no tiene importancia.
Que la fiesta de comienzo,

ya está todo preparado

gracias al tesón de algunos

que en ello se han esforzado.
¿A que sabemos quien son son?

¡Son los del bastón de mando!

Pues ¡que empiece ya la fiesta!

por San Juan y por María

y que todos la vivamos

compartiendo la alegría.

 

¡¡VIVA ALMARAIL!!

 

¡¡VIVA SAN JUAN!!

 

¡¡VIVA LA VIRGEN DE DUERO!!
 

 

 

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